jueves, 9 de mayo de 2013

La Montaña

Cuando me fallan las fuerzas
y me ataca el desaliento,
pienso :¿Qué haría mi maestro?
El,no giraría sobre sus talones
y le daría la espalda a la montaña.
La miraría, sonriendo
y pensaría:
“Muy bien, montaña,
¡voy a escalarte!
¡Adelante!"
Y avanzaría, orgulloso,
erguido,
con el pecho henchido,
varonil
¡enfrentando frío y lluvia!
Sereno,
seguro
alegre
como el que va cargado de razón,
como el que lleva en sus manos
la sabiduría,
como el que mueven sus pies
los latidos
de un enorme corazón,
como el que lleva el estandarte
de la Paz
y Humanidad,
como el que porta generoso
la antorcha,la Llama.
¡Victorioso!
¡Como el que sabe de antemano
que va a vencer!

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